Para algunos hacer ganchillo es el nuevo yoga, así lo he leído en algunos reportajes mientras preparaba el proyecto
"Hilos de la Memoria". A mi no me lo parece, primero porque el ganchillo no es nada nuevo y segundo que son dos actividades muy diferentes. De lo que si estoy convencido es de que son dos actividades que se pueden complementar de una manera extraordinaria, que nos llevarán un paso más allá en bienestar, del que nos pueda proporcionar realizar solo una de esas actividades. Así que, "Yoga y Ganchillo, la Pareja Perfecta", me suena a un mejor titular. Estuve en clases de yoga estos últimos meses, porque hace tiempo que quería hacerlo pero además para poder tener un criterio mejor formado al escribir sobre el tema.
Es muy fácil conocer personas que practican yoga y a otras que hacen ganchillo.
El yoga busca que, al practicarlo, alcancemos el equilibrio de nuestro físico, psiquis y espíritu, cuando se logran, los tres, estaremos en armonía. Es una práctica milenaria que está suficientemente comprobada.
También está comprobado, estudios científicos lo avalan, y lo podemos verificar nosotros mismos, cuando preguntamos a personas que hacen ganchillo, u otras actividades creativas, que generalmente lo primero que manifiestan es la sensación de bienestar que alcanzan cuando lo realizan, frecuentemente dicen que el ganchillo las hace felices.
Así que la combinación de practicar yoga y de actividades creativas, como el ganchillo, puede ser la máxima expresión de la armonía y el equilibrio personal.
Vuelve con fuerza el ganchillo
Varias veces he leído eso, como si fuera una frase intentando recuperar una labor pérdida, pero no es verdad, nunca se ha dejado de hacer, ha habido modas que lo han hecho estar más o menos visible, claro que nunca ha vuelto a ser como fue con nuestras abuelas, pero el arte de tejer nunca se irá. Lo que si es cierto es que, al igual que hay centros para ir a practicar yoga, ahora también hay lugares donde ir a hacer ganchillo; se sigue haciendo como actividad individual o pasatiempo de fin de semana, pero existe una tendencia para reconvertirla en una actividad grupal, que puede hacerse desde casa o en sitios públicos, cafeterías o talleres dedicados a compartirla, que imitan los antiguos corrillos para tejer de las vecinas. La diferencia es que ahora además se han puesto locales "cuquis", con la etiqueta DIY (Do it yourself, que en español significa, hazlo tu misma). Las redes sociales también se han convertido en el altavoz perfecto para difundir esta afición y compartir trucos, técnicas y estilos de tejidos.

La clave que hace que no se pierda la afición por tejer, es la sencillez de su aprendizaje, la velocidad en el perfeccionamiento de las técnicas, pudiendo pasar de un punto más sencillo a realizar otros más complicados en un periodo de tiempo relativamente corto, lo que potencia el sentimiento de superación y capacidad de mejora. Además, es bien sabido, lo sabían las abuelas y lo sabía mi madre, el ganchillo es adictivo, y eso hace que las ganas de aprenderlo vayan en aumento cada vez.
Beneficios de tejer
Tejer, bien sea ganchillo, a dos agujas o en telar, sirve para combatir el estrés, la ansiedad y relajar la mente. Dedicar ese momento cada día, a centrarse en algo que disfrutamos y motiva, es fundamental para la estabilidad y el bienestar propio. El ganchillo es el más popular, es lógico, no necesita sino de una pequeña aguja y un ovillo que se pueden llevar fácilmente a cualquier lugar.
Pero es que además, científicos y médicos especializados, como neurólogos, recomiendan la realización de manualidades, artesanías u y otros entretenimientos para mejorar la memoria y prevenir la aparición de enfermedades degenerativas cerebrales, y en eso tejer es fantástico, hay que contar, estar pendiente de los puntos, que son buenos ejercicios para mantener las cabezas activas. También está recomendado como práctica para aliviar los problemas de huesos y articulaciones y así evitar el progreso de afecciones, como pueden ser las artritis y artrosis en las manos.
Tejer requiere de paciencia, constancia, autodisciplina, pero, en compensación ayuda a desarrollar nuestra capacidad creativa y artística. Y tiene una estupenda recompensa, en forma de subidón de autoestima, que se obtiene al finalizar cada labor. Todo esto (paciencia, constancia, autodisciplina, creatividad artística) más el bienestar, la sensación de felicidad, y también la adicción; lo vi y lo comprendí con mi madre.
Así que si, mi conclusión es que el ganchillo es un yoga mental, que lleva a alcanzar el equilibrio y la armonía del espíritu. En yoga se designa como yogui a los practicantes más avanzados e informados, definitivamente mi madre era una yogui del ganchillo.
Para representar a esas mentes bonitas, que están en armonía por hacer ganchillo, he creado estas dos piezas de las fotos, combinando el ganchillo con el vidrio, el material que más he trabajado y al que me he dedicado estos últimos 20 años. Las piezas se llaman "Cabezas Creativas", que no es por nada, pero me encantan.
Dónde aprender ganchillo
Los talleres y sitios para aprender se pueden encontrar en cualquier ciudad, en las tiendas que venden los materiales, como las mercerías, que enseñan a aprender manualidades y hacer las cosas por nosotros mismos. Luego están los vídeos tutoriales, que proliferan realizados directamente por las artesanas, pero también muchos vídeos profesionales patrocinados por las mismas empresas de las marcas de productos.
En Valdemorillo tenemos la suerte de contar con Ana Del Burgo, que desde su taller La Higuera, imparte clases para diferentes niveles de ganchillo, también se mueve por diferentes tiendas y escuelas de otros pueblos de la sierra, compartiendo, con quien esté interesado, su buen hacer con el ganchillo.
Hilos de la Memoria
Recordar que este es un proyecto que surgió para hacer un homenaje póstumo a mi madre y a su trabajo con el ganchillo, yo trabajo el vidrio y pedí a Ana Del Burgo como ganchillera que me ayudara, para poder ejecutar todas estas ideas que ahora estamos mostrando. La exposición está en la Casa de Cultura de Valdemorillo, no puede ser visitada por la crisis del Coronavirus, pero aquí la estamos contando.
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Reinaldo Zamora Pérez